La
circulación arterial y venosa interactúan con la linfática merced al equilibrio
de Starling, que –en líneas generales- argumenta que, como consecuencia de
la presión hidrostática (+/- 30mm/hg a nivel arterial desciende hasta
+/-20mm/hg a nivel capilar venoso) produce una filtración (sale de la luz del
vaso) hacia el intersticio, mientras que hay una reabsorción (entra a la luz
del vaso) hacia el capilar debida a la presión oncótica ( +/- 20mm/hg
constante) de proteínas plasmáticas.
En condiciones
normales la diferencia entre lo que sale al intersticio y lo que vuelve a
entrar se denomina filtración linfática neta, que vuelve a la
circulación a través del sistema linfático y supone unos 2ml/min en todo el
organismo. La cantidad de fluidos y proteínas plasmáticas evacuadas del espacio
intersticial a través del sistema linfático por unidad de tiempo se denomina carga
linfática y corresponde a 100gr de proteínas/día y a 2 litros de linfa/día
a través del conducto torácico, a lo que hay que sumar una medida adicional no
mensurable que es evacuada a través de los cortocircuitos linfovenosos
existentes en los ganglios.
Equilibrio
entre la presión intersticial, la presión hidrostática de los capilares y la
presión oncótica de las proteínas plasmáticas.
En
condiciones normales la capacidad de transporte del sistema linfático es de más
de 10 litros, pudiendo aumentar hasta 20-25 litros si la situación lo requiere.
Cuando es necesario se ponen en marcha unos mecanismos compensadores (vías
linfáticas colaterales + anastomosis linfolinfáticas y linfovenosas). No
obstante, el aumento del diámetro de los vasos provoca una insuficiencia
valvular que empeora la capacidad de transporte.
La
insuficiencia linfática aparece cuando la carga linfática sobrepasa la capacidad
de absorción y compensación del sistema linfático, motivando la aparición de
cambios en los tejidos con pérdida progresiva de elasticidad y formación de un
edema con alto contenido proteico que supone un potencial caldo de cultivo para
infecciones de repetición (celulitis o linfangitis). El mantenimiento de esta
situación genera un círculo vicioso que conduce al linfedema crónico y a la
fibrosis subcutánea irreversible que en sus últimas consecuencias podría
evolucionar excepcionalmente a un linfangiosarcoma.
Para el área de kinesiología, es relevante la
presión hidrostática (30-20 mm/hg), ya que es la que queremos imitar. Teniendo
en cuenta la pérdida de presión debida a la amortiguación en el espesor del
tejido, se puede estimar que no podemos exceder con nuestras manos
+/-30-40mm/hg.
Angela Villella
Kinesióloga

