jueves, 12 de abril de 2012

Nuestra Fisiología Linfática

La circulación arterial y venosa interactúan con la linfática merced al equilibrio de Starling, que –en líneas generales- argumenta que, como consecuencia de la presión hidrostática (+/- 30mm/hg a nivel arterial desciende hasta +/-20mm/hg a nivel capilar venoso) produce una filtración (sale de la luz del vaso) hacia el intersticio, mientras que hay una reabsorción (entra a la luz del vaso) hacia el capilar debida a la presión oncótica ( +/- 20mm/hg constante) de proteínas plasmáticas.





 En condiciones normales la diferencia entre lo que sale al intersticio y lo que vuelve a entrar se denomina filtración linfática neta, que vuelve a la circulación a través del sistema linfático y supone unos 2ml/min en todo el organismo. La cantidad de fluidos y proteínas plasmáticas evacuadas del espacio intersticial a través del sistema linfático por unidad de tiempo se denomina carga linfática y corresponde a 100gr de proteínas/día y a 2 litros de linfa/día a través del conducto torácico, a lo que hay que sumar una medida adicional no mensurable que es evacuada a través de los cortocircuitos linfovenosos existentes en los ganglios.


Equilibrio entre la presión intersticial, la presión hidrostática de los capilares y la presión oncótica de las proteínas plasmáticas.
En condiciones normales la capacidad de transporte del sistema linfático es de más de 10 litros, pudiendo aumentar hasta 20-25 litros si la situación lo requiere. Cuando es necesario se ponen en marcha unos mecanismos compensadores (vías linfáticas colaterales + anastomosis linfolinfáticas y linfovenosas). No obstante, el aumento del diámetro de los vasos provoca una insuficiencia valvular que empeora la capacidad de transporte.
La insuficiencia linfática aparece cuando la carga linfática sobrepasa la capacidad de absorción y compensación del sistema linfático, motivando la aparición de cambios en los tejidos con pérdida progresiva de elasticidad y formación de un edema con alto contenido proteico que supone un potencial caldo de cultivo para infecciones de repetición (celulitis o linfangitis). El mantenimiento de esta situación genera un círculo vicioso que conduce al linfedema crónico y a la fibrosis subcutánea irreversible que en sus últimas consecuencias podría evolucionar excepcionalmente a un linfangiosarcoma.
Para el área de kinesiología, es relevante la presión hidrostática (30-20 mm/hg), ya que es la que queremos imitar. Teniendo en cuenta la pérdida de presión debida a la amortiguación en el espesor del tejido, se puede estimar que no podemos exceder con nuestras manos +/-30-40mm/hg.


Angela Villella
Kinesióloga